La semana pasada abrí mis registros akáshikos por primera vez. Y la persona intermediaria me dio una metáfora que se me ha grabado. Durante estos años me he dedicado a abrir puertas, puertas de posibilidades, de ritmos, de vidas dispares. ¿Cuántas formas hay de vivir? Hay tantos caminos como radios pueden trazarse de un centro.
Todas estas puertas abiertas crean corriente, viento, ruido. Y entre tanto ruido, ¿cómo escuchar? Y entre tanto viento, ¿cómo ver? Y entre tantas posibilidades, ¿qué elegir?
Si quiero silencio, podría comenzar por elegir. ¿Qué ritmo quiero llevar hoy?
Leo sobre artistas, escritores, vendedores, atletas, empresarios, casos de éxito. De éxito laboral. Todos están de acuerdo en lo mismo hay dos principios básios: ponerse objetivos a largo plazo y ser constante.  Tener un objetivo a largo plazo significa no tener que pensar en dónde direccionar la energía, pues el camino te lo marcaste al posicionar una meta.
Objetivos a largo plazo: 5 años.
Al intentar proyectarme en ese futuro, me invade una sensación de desconexión. No me veo. Se me complica. Hago el ejercicio de imaginármelo, pero ¿Cómo puedo imaginar algo tan asbtracto cuando ni siquiera sé qué puertas quiero cerrar hoy? Sigo en el pasillo viendo un montón de puertas abiertas incapaz de imaginarme cómo de grandes son esas salas y hay tanto viento que me impide abrir los ojos.
Si echo la vista atrás, hace un año o más, no podía ni decidir mi futuro en un intervalo de 6 meses. Me encontraba felizmente envuelta en la incertidumbre.
Pero ahora toca cerrar puertas. Encerrar al viento. Calmar las aguas.
¿Hacia dónde me quiero dirigir? Hacia el éxito, porque entiendo que el éxito conlleva realización y por ende felicidad. Pero aquí toca pararse. Para mi ¿Qué es el éxito?

¿Es éxito ser top ventas como escritor?
¿Es éxito vender mucho?
¿Es éxito ser una artista reconocida?
¿Es éxito que otros reconozcan mi trabajo?
¿Es éxito que mi proyecto laboral sea reconocido y por ende sea exitoso en sí mismo?

¿Y si mi forma de ver el éxito no está vinculada a la vida laboral? ¿Y si la vida laboral es sólo un medio, una herramienta para llevarme al éxito?
El éxito, para mí, no es una meta a la que llegar, sino la posibilidad de vivir cada día alineada con lo que me hace feliz, tener la libertad para decidir qué camino tomar, sin estar atada a las expectativas de otros. Es poder decir 'sí' a las experiencias que deseo, sin sentir que estoy sacrificando un futuro laboral exitoso. Es abrazar con calma la incertidumbre, sabiendo que en ella puedo encontrar libertad. Es elegir un camino con confianza sabiendo que tendré posibilidad de deshacer, de retroceder, sin sentir culpa por cambiar de dirección.​​​​​​​

El éxito es tener una vida libre de querer tener éxito.
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