Es oficial, esta semana pongo fin a mi verano. Qué loco pensar que meses atrás lo que yo quería era aterrizar por estas fechas, para que la locura del movimiento y el sí a todo no me volviese a atrapar. Una conoce sus puntos débiles, o fuertes.
¡Pero ha llegado! Y quién iba a pensar que tan contenta por tener una rutina laboral autoimpuesta de 6-8h. Dando forma a proyectos y pensamientos que han estado cocinándose a fuego lento, muy lento en este último año. (¿O más?)
Últimamente estoy con el tema trabajo que no cago.
Run run run run. [Insertar sonido de maquinaria] Mi cabeza.
¿Cómo puedo hacer?, ¿Qué pasos he de seguir?, ¿Cómo conseguir ese futuro laboral/vital que me permita vivir como quiero? ¿Cómo quiero vivir?
Bueno, a día de hoy, quiero un trabajo que admita flexibilidad, que la creatividad sea la masa madre y me permite seguir moviéndome, descubriendo lugares, personas, culturas y creencias. Nutrirme de distintos estilos de vida, pudiendo tener la libertad de tomarme vacaciones sin culpa, y trabajar desde el querer y no el deber. Un ideal. Pero los sueños son ideales.
Asique en esas andaba hace dos semanas mientras montaba en bici por Francia con mi madre y mi hermana. Ruta de 5 días, 60km diarios. En las orejas podcasts sobre cómo moverme como fotógrafa, casos de éxito, libertad financiera, marketing, etc... Todo con el fin de tener en un futuro un estilo de vida que me permita decirle que sí a todo.
Y la realidad aplastante, ¿no estaba ya en Francia, haciéndome un viaje en bici, yendo de pueblo en pueblo, llevando nuestras propias cosas encima, y teniendo la libertad de apuntarme a todo buen plan que se me presente?
Estoy viviendo la vida que deseo para mí misma en un futuro. La tengo entre mis manos. Ante mis ojos. Deseo la vida que tengo ahora mismo. Y a veces qué tan ciega de no saber apreciar lo que tengo en este preciso momento, ¡¡deseando algo para mi futuro que estoy viviendo en el presente!! ¿No es una locura?
Realmente fue tras unos cuantos podcast sobre “cómo hacer para cumplir mis objetivos” es que me di cuenta. De que la vida de mis sueños es la que estoy viviendo. Y la libertad que busco, ya la tengo. Que es algo tan sumamente importante para mi persona que no creo que la vaya a regalar así como así. Entonces ¿Por qué preocuparme por el futuro? ¿Me preocupa descarrilarme del camino? Por favor, elijo hoy un camino y si en 2 años no lo sigo, no es que me descarrile es que elijo otra salida, ¡pero será una elección!
Con estas reflexiones no quiero incitar a nadie a dejar sus trabajos, no quiero ser esa persona que te dice “vivir viajando es mejor”. No quiero ser la persona que predica “dejé mi trabajo de 40h para tener una vida de ensueño”.
No quiero motivar en este camino a nadie. ¿Por qué? Ni idea. ¿No quiero para otro lo mismo que para mí? Creo que no. No soy nadie para decirle a otra persona cómo vivir su vida. Yo sólo puedo contar lo que me funciona a mí. Mi experiencia personal es la única que conozco. Y motivar a gente para que siga mis pasos me resulta profundamente incómodo.
A pesar de ello me gusta reflexionar y hacer reflexionar, asique ahí van preguntas típicas o no tan típicas, según a quién preguntes, porque siempre, siempre, siempre es importante establecer dónde se encuentra el sistema de referencia.
-¿Cómo es la vida que deseas?
-¿Qué parte de tu vida diaria se acerca a tus sueños?
-¿Qué actividades te generan mayor satisfacción? ¿Por qué?
-¿Cuántas de las cosas que quieres, ya las tienes?
-¿Qué creencias sobre el éxito influyen en tu vida?
-¿Qué parte de tu vida diaria se acerca a tus sueños?
-¿Qué actividades te generan mayor satisfacción? ¿Por qué?
-¿Cuántas de las cosas que quieres, ya las tienes?
-¿Qué creencias sobre el éxito influyen en tu vida?
Ahí te dejo preguntas que a veces yo tampoco sé cómo responder.
Con amor. Deniki <3